miércoles, 29 de octubre de 2014

Fragmento del Capítulo 21 (Una vida termina y otra empieza) de Leyendas de Erodhar 01 - La Vara de Argoroth


El sumo sacerdote Jules Klatu caminó en silencio entre las hileras de hombres y mujeres que atestaban la Catedral de la Luz Sagrada, y no se detuvo hasta estar frente al altar donde descansaba el cuerpo sin vida del viejo Rey Arnthor Nomenglaus, el cuarto de su nombre.

«Menuda pérdida de tiempo», se dijo a sí mismo Vladimir DeMordwell, siguiendo con la mirada al sumo sacerdote. Bajo el brazo sujetaba el Compendio Sagrado de la Luz, el libro más importante de la fe de Luten, en cuyo interior se hallaban las oraciones que por tradición los sacerdotes leían para despedir a los muertos. En este caso el hombre al que estaban a punto de despedir era un rey; así que el sumo sacerdote de Andorath, el religioso de mayor rango que existía en cada capital de provincia del reino, era el encargado de llevar a cabo el funeral, bajo las miradas de las más de mil personas que habían acudido a la catedral.

En su gran mayoría eran nobles del Consejo de Justicia o personas de alto estatus social, que recibieron permiso para entrar en la catedral y presentar el último adiós al que, durante cincuenta años, había sido el soberano de Aldaeron. Fuera, por toda la ciudad y sobre todo en los alrededores de la catedral, había cientos de miles de hombres, mujeres y niños que se habían echado a las calles invadidos por la tristeza de la muerte de un gran rey.

«La fe de Luten habla de humildad, respeto y pobreza, pero el sumo sacerdote está vestido en oro, seda y rubíes», pensó Vladimir DeMordwell disgustado, viendo la túnica de seda color blanco, ribeteada con hilillos dorados que formaban llamaradas centelleantes, que llevaba Jules Klatu. Era tan larga que la parte de abajo estaba ennegrecida de tanto arrastrarla por el suelo, pero no importaba; las joyas estaban alrededor del cuello y en la cabeza, donde llevaba una mitra dorada con adornos de plata y oro en forma de soles, así como rubíes color fuego incrustados en la superficie. En la mano derecha tenía agarrada con firmeza una vara de oro, tan alta como un hombre y tan hermosa como los rayos del amanecer tras un día tormentoso. Además, Vladimir observó tres grandes anillos de oro con rubíes de color esmeralda, cobalto y escarlata en los dedos de la mano que sujetaba la vara.

Fragmento del Capítulo 21 (Una vida termina y otra empieza) de Leyendas de Erodhar 01 - La Vara de Argoroth. Puedes descargar los cuatro primeros capítulos gratis aquí: http://cosminstarcescu.wix.com/leyendasdeerodhar#!empezar-a-leer/cogz

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