jueves, 5 de noviembre de 2015

Participantes Concurso de Microrrelatos IES Turaniana 2015

1. La presencia, de Alba María García Membrilla 3 ESO B
El sol disfrutaba de sus últimos instantes de reinado, cerré el libro y pensé con resignación ¡Qué aburrimiento! Di un salto de la cama y me asomé a la ventana. Ya había anochecido, llovía, el agua golpeaba los cristales con fuerza, casi con rabia, la noche se presentaba negra y desapacible. Bajé a la cocina y preparé una taza de chocolate caliente, cuando oí que alguien golpeaba la puerta, me asomé por la mirilla, pero no había nadie, -Qué extraño -pensé. De repente el teléfono sonó, casi me da un infarto. Lo cogí, pero nadie contestó. De pronto oí unos pasos en las escaleras, alguien bajaba lentamente, pero... si estaba sola ¿Quién podría ser? El corazón me palpitaba tan rápido que lo sentía en la garganta. Una presencia pálida y demacrada apareció ante mis ojos, su pelo negro, su palidez, su escuálida figura... aquella mujer alargó la mano y me dijo: -Ven conmigo. Yo aparté la mirada y con terror me vi a mi misma, tendida en el suelo, inmóvil, mi gato lamía la sangre que lentamente se deslizaba por mi cara, ¡Dios mío, no puede ser! ¡Estoy muerta!

2. Confía en mí no te pasará nada malo, de Silvia Cervilla Villegas 4º ESO B
Me tomó de  la mano, infundiéndome valor, y yo lo seguí, dejándome engullir por la oscuridad. Estaba muy segura de que él no iba a dejar que me pasara algo malo, ya que desde que nos conocimos esa tarde de junio, no nos hemos separado. Recuerdo esa sonrisa en su cara que me llamó la atención y de pronto, me di cuenta que  iba para mí, esos paseos por la orilla de la playa al atardecer y esas tardes en las que quería que se parara el tiempo para poder seguir al lado suya.
Paseamos por una oscura calle, hacía frío. Él se quitó su chaqueta y me la dio a mí y me abrazo para que se me pasara. Avanzamos por la calle abrazados, yo no sabía lo que me esperaba.
Cuando lleguemos al final de la calle, el sacó de su bolsillo un pañuelo y me lo puso en los ojos diciéndome que confiara en él.

3. Nívea luz rojiza, de Chaima Benssar 4º ESO A
Me tomó de la mano, infundiéndome valor, y yo lo seguí, dejándome engullir por la oscuridad. Por un momento sentí su respiración quemándome en la nuca y no pude evitar tensarme. Busqué a tientas su cuerpo y tras dar con él, traté de acariciarlo suavemente sin causarle daño, pero fue en vano.
Recorrimos el callejón y al llegar al final volví a sentir la nívea luz de la luna y sabía lo que eso significaba. Teníamos la respiración agitada pero aún me agarraba la mano con fuerza. Intenté no mirarle, pero ya habíamos tenido demasiadas luchas aquella noche y no me apetecía ninguna conmigo misma, así que alcé -con miedo- la mirada hacia él, y me frustró no saber diferenciar entre su sangre, la mía, y la de ellos.
"Todo estará bien mientras estemos juntos." Recuerdo que dijo. Pero me soltó, y me perdí. "Mentiroso", pensé. Miré al suelo en un desesperado intento por no llorar y localicé la sangre que goteaba de su cuerpo. Corrí lo más rápido que pude en su busca y para mi suerte -o mi desgracia- le encontré. Pero ya no era él. Se volteó y me miró impasible. "Corre" me dijo por última vez.

4. El elegante señor de blanco, de Chaima Benssar 4º ESO A
El sol disfrutaba de sus últimos instantes de reinado antes de que la noche lo consumiese todo y la luna descendiese al trono.
Mientras, el elegante señor de blanco paseaba tranquilamente por las calles de Remur. Arrastraba su brillante guadaña de la que no se separaba nunca desde que comenzó la cacería, e iba dando tumbos entre callejones.
—¿No es un poco pesado? —preguntó alguien.
El elegante señor levantó la cabeza y clavó su mirada en el sujeto que se alzaba por encima de él, sentado en un muro. Sin pensárselo dos veces alzó la guadaña y la incrustó en el pecho del mismo, pero este ni se inmutó, sino que sacó la guadaña y relamió gustoso los restos de sangre de sus dedos.
—Menuda forma de saludar —dijo entre burlonas y siniestras sonrisas.
—Hueles a muerto —aclaró el señor de blanco.
—La típica excusa —rio maliciosamente desde lo alto.
Entonces, se levantó de un brinco, dio un giro en el aire y fue a parar justo detrás del elegante señor, haciéndole caer de bruces contra el suelo con una patada mortífera.
Justo cuando se disponía a clavarle el talón en la cara, el señor agarró su guadaña y la puso delante frenando así su ataque.
Su contrincante sonrío juguetón y el elegante señor de blanco supo que sería una noche entretenida.

5. Cementerio a ciegas, de Melisa Sabrina Kalamar 3º ESO A
Me tomó de la mano infundiendo el valor y yo le seguí, dejándome engullir por la oscuridad... esa noche pensé que iba a morir, habían solo zombis a mi alrededor. Cuando de repente me llamaron por teléfono y me desperté de ese profundo sueño... Donde creo que vi al amor de mi vida, era uno de ellos, era el señor de la oscuridad, donde la siguiente noche lo vi a soñar... me volvieron a llamar y volví a despertar esta vez era él... diciéndome que me tape los ojos delante de un espejo y decir “el amor de mi vida volverá cada vez que yo encienda una vela cada día”... 365dias... 365 velas, de repente alguien me tocó.

6. El destino de un imperio, de Larisa Belintan 4º ESO A
Los batallones de no-muertos avanzaban con rapidez, al encuentro  de una tropa a la que superaban en número y en fuerza. Seguramente aquel campo de batalla se hubiese convertido en un cementerio para aquellos que lo único que deseaban en aquel momento era volverse hacia atrás y huir, pero a pesar de todo, nadie dio la espalda. El valor y el deseo de proteger a los suyos fue lo que les hizo continuar. Dieron el paso adelante, y ya nada les detuvo. Se dirigían hacia una muerte segura, más nada les detendría. Tal vez el fracaso estuviese de su lado, pero siempre se levantarían y volverían a intentarlo.
El destino del imperio se decidiría en aquella batalla que cambiaría la historia inundándola de luz, o sumergiéndola en la oscuridad.

7. Ultratumba, de Larisa Belintan 4º ESO A
El sol disfrutaba de sus últimos instantes de reinado antes de esconderse tras la luna. La oscuridad y el frío se apoderaban de las calles. Jamás nadie se imaginaría lo que iba a suceder… casas en llamas, gente corriendo de un lado a otro sin saber a dónde ir, nubes de polvo y ceniza cubrían completamente al reino. Se acercaban. Mis peores pesadillas se hacían realidad. Literalmente. Aquella maldición finalmente salía a la luz. Las puertas de la ultratumba se habían abierto, y todos aquellos muertos se dirigían hacia mí. Y, como si todo aquello no fuera suficiente, el guardián de la ultratumba, el Cancerbero, lanzaba gritos de furia, ya que se provocó una terrible guerra entre el mundo de los vivos y el de los muertos. La destrucción del mundo se acerca, y no puedo hacer nada para evitarlo.

8. Enigmas de la confusión, de Adriana Calderón León 4º ESO A 
El sol disfrutaba de sus últimos instantes de reinado.
Observaba a través de mi rizado pelo como se atenuaba aquella casi imperceptible luz que iluminaba la oscuridad de mi habitación, al igual que se adormecía mi amor por tus lunares y me decían adiós cada una de las golondrinas que adornaban los tonos rosados del cielo de Roquetas de Mar.
Me confundes, ¿sabes? Confundes mis miradas, mis pensamientos, mis elecciones, mi manera de vivir, de actuar, de comprender el mundo... Confundes mis mejillas y mis ojos, que sonrosadas y vidriosos ocultan su naturaleza cuando te acercas a mí.
Me confunden tus sonrisas, tus miradas, tu voz, tu forma de pensar, de reír. Me confundís tú y tu todo.
Simple, aunque no lo parezca... Solo un misterio con infinidad de preguntas. Me has hecho ver lo simple que eres, y ese es el problema.
Tengo miedo de ello. Miedo de que Cortázar tenga razón y que realmente me engañe al decir que te quiero, ya que puedo ser una mano derecha enamorada de que seas el guante izquierdo.

9. Batalla de dos, de Yasmina Ouald Oummou Yahyaoui 4º ESO A
Me tomó de la mano, infundiendo valor, y yo lo seguí, dejándome engullir por la oscuridad, consciente de la peligrosidad que este tema conlleva. Tanto él como yo sabíamos que era difícil atacarlos sin ningún plan en mente, tan solo nuestros cuerpos y nuestras ganas de terminar con toda esta batalla del sí y el no.
Siempre ha luchado solo y por fin hoy me ha dejado hacerlo con él, porque esto era tema de los dos, los dos estábamos metidos en esta batalla y qué mejor que hacerlo con todas nuestras ganas de poder estar juntos sin ningún obstáculo que nos impida seguir nuestro camino.
No era muy cómodo esconderse la mayoría de las veces que queremos vernos, no era muy romántico abrazarnos con el miedo de ser observados, no era para nada cómodo saber que alguien quería nuestro mal, el no querer que compartamos nuestros corazones, los cuales han estado apagados y sin vida durante mucho tiempo hasta ahora, ahora sabíamos que se necesitaban mutuamente, que latían al mismo ritmo cada vez que nos acercamos, que se contraen cada vez que nos miramos y que corren un maratón cada vez que nos rozamos.
Ahora nadie sabe quién ganará esta batalla, ni quién saldrá perjudicado si nosotros o sus padres.

10. El amor invencible, de Chaymaa Karami 3º ESO D
Me tomó de la mano, infundiéndome valor, y yo lo seguí, dejándome engullir por la oscuridad… Todo empezó aquí, siguiéndole, dándome esperanza, mi sentimiento por él fue diferente, siempre al estar en la oscuridad mis ojos le ven solo a él, los primeros días cuando me ignoró de que no me quiere fingiendo que sí era verdad, sus sentimientos decían otra cosa, los míos también le contestaba, ninguno de los podía ni quería dejarlo ir, sabiendo todo esto, su distancia me mata y a él también. Todo fue diferente con él, amor sincero y fiel aún que la distancia nos separa. Un día cuando todo cambia, cuando se enfrentan a un problema de salud, cuando nadie de los dos puede más, cuando hay que dejar uno al otro, por el bien.... ¿qué pasará? ¿Qué grave problema los quiere separar? ¿Podrán vencer todo? ¿Acabará juntos o....?

11. Prisionero, Rafael Timbota 4º ESO A
Las compuertas de la nave se abrieron con un sonido prolongado y susurrante, expulsando una nube de vapor plateado. Uno de los soldados que había detrás de mí me empujó con la culata del arma que llevaba obligándome a salir. Allí había muchas personas esperando a ver el espectáculo.
—¡Por favor déjenme soy inocente!
—¡Cállate! —Me grita—. ¡Pagaras por tus crímenes contra esta nación, escoria!
Los soldados se prepararon para el ajusticiamiento. No podía creer que este iba a ser mi final. Yo moriría creyendo todos que yo era el culpable mientras el impostor se hará pasar por mí con mi mientras posea mi cuerpo. Tampoco podía creer que fallaría a causa de esto la misión.
—¿Unas últimas palabras? —Me dice el soldado mientas va preparando su arma.
Todo el público gritaba que acabaran ya conmigo. Justo entre el público que anima puedo ver con una sonrisa al impostor.
—¡Por favor déjenme soy inocente! —Hago un último intento deseperado. Pero era inútil.
El soldado me apunta con el arma, se prepara para apretar el gatillo y dispara mientras todo el público grita con ansia.

12. Él, de Sandra Rodríguez Criado 3º ESO A
Me tomó de la mano, infundiéndome valor y yo lo seguí, dejándome engullir por la oscuridad.
Otra mañana así, solamente quería una mañana como aquella vez, en la que me desperté junto a él, donde me llevó a mis más profundas tinieblas pero, también me hizo sentirme única. Pero no, por estúpida lo perdí, dejándome sin lo que yo más amaba en este mundo, un mundo donde sin él no era nada,
DIN DON…. tocaron al timbre…. Al abrir la puerta no pude ver quién era pero sabía perfectamente que era él, nadie tenía ese aroma, nadie podría cautivarme así con un simple abrazo, nadie, un montón de “lo siento” llegaron a mis oídos pero. ¿Por qué pedía perdón? Si la del daño fui yo ¿Por qué lo hacía? De repente se volvió todo negro y desperté, dándome a entender que todo fue un sueño, de que todo nunca volvería a ser como antes, de lo que algún día fue mío, ya no lo será nunca, ese era mi castigo, recordarlo y que él no se acuerde de mí, ese debería ser mi castigo, si yo quería que el siguiera conmigo, con vida, ¿pero quién dice que no podré volver a enamorarlo?

13. Mi última escapatoria, de Sandra Rodríguez Criado 3º ESO A
El sol disfrutaba de sus últimos instantes de reinado, ya que, ya había pasado 4 siglos desde aquella maldición, y yo no había encontrado a la persona que sería mi amor verdadero, por más que buscaba no la encontraba, y sí, es verdad eso de que no todo el mundo tiene su media naranja, pero yo seguía obsesionada con que Justin, ese era el hombre perfecto para mí, pero algo tenía que fallar ya que el sol poco a poco se seguía apagando, la maldición no cesaba. Y si… no pero qué digo son paranoias mías, pero y si mi verdadero amor está oculto bajo el odio, porque del odio al amor solo hay un paso ¿no? Pero por quién empezaba…. Y de repente entró, él, la persona que más odiaba en este mundo Peter Rosher,  y si de verdad era él, la persona que llevo buscando tanto tiempo, qué pasaría si me declarara ante él, en verdad no era tan horroroso, era apuesto y muy  buena persona, y todo lo contrario a mí, pero los polos opuestos se atraen, o eso dicen… debería intentarlo… no pierdo nada ¿no? a lo mejor, él era mi última escapatoria.

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